5/6/14

Reflexión a las 8

Llevo ya unos días dándole vueltas a un tema: la moda de la fitfood, la healthy life y el running. Me parece fantástico que la gente haya empezado a cuidarse más y todo eso, ¿pero no podemos llamar a las cosas como toda la vida? Osea: dieta equilibrada, vida sana y salir a correr. ¿Es que si decimos lo fit y el running estos hacen  más efecto?
Es verdad que yo me aprovecho porque encuentro en la red mucha más información sobre alimentación, recetas deliciosas y consejos para mejorar tu entrenamiento; pero también es verdad que desde hace un tiempo soy la pordiosera del gimnasio. Llevo llendo muchísimos años, seguramente más de 10, y nunca había visto tanto modelazo para hacer pesas. Yo sigo llendo con unas mallas negras y una camiseta cualquiera (tengo una gran pila de camisetas que me han regalado en torneos y demás eventos deportivos a lo largo de toda mi vida), tanto al gimnasio como a correr, porque no concibo gastarme más de 20€ en un camiseta para eso, que será la mar de mona, pero va a acabar hecha un trapo... 

29/5/14

Orange is the new black

El domingo pasado en plena comida familiar (soy muy tradicional, los domingos toca comer con los papis y la family) tuve una discursión absurda con mi hermano sobre si Juego de tronos es mejor serie que Orange is the new black. Él decía que la primera es insuperable y punto. Yo dije (y digo) que son tan diferentes que no hay comparación posible, que dependerá del gusto de cada uno y que disfruto de las dos, que es lo que importa al fin y al cabo.
Orange is the new black es divertida, sorprendente y, a veces, dura; pero no tan intensa como para no poder dejar de verla (de hecho yo veía medio capítulo en el desayuno y medio en la comida). Me gusta porque está basada en hechos reales, porque hay un montón de personajes femeninos muy interesantes, y porque van contando "historias" en forma de flashback. No me gustan Piper, Jim ni Alex; y menos esa especie de triángulo amoroso que se han montado.
Además, si hubiese sabido antes que era de Jenji Kohan no habría esperado tanto para verla, porque en su día fui fan fatal de Weeds (y además la Kohan ha participado en otras series que me encantan como Las chicas Gilmore y Will & Grace).
Volveré a verla cuando salga la segunda temporada y espero volver a disfrutarla.

(Para poner por las nubes Juego de tronos espero a terminar de ver esta temporada en un par de semanas). 

25/5/14

Sábado

Ayer fue un día extraño.
Me desperté pronto y fui al gimnasio. Estos dos hechos son totalmente incompatibles con mi religión de los sábados, pero es lo que hice. No sé por qué mi reloj biológico me impidió dormir hasta mediodía como suelo hacer, y no sé por qué tenía sentimiento de culpa por haberme saltado la rutina del viernes (y también por haber cenado una lasaña al pesto rica, rica).
 
Cuando volví a casa me puse a cocinar. Otro incongruencia: los sábados son mi día libre de cocinar, pero hice un wok de verduras y una merluza a la plancha.
Después de comer, en vez de tirarme en el sofá a ver la un película, que es mi actividad favorita de la sobremesa; me puse a leer, ¡y no me entró sueño!

Por la tarde salí prontito de casa en busca de un vestido. Tengo una boda el 20 de junio y todavía no había mirado nada, me daba pereza. Pero me puse a echar cuentas y entre una cosa y otra era el único día que tenía libre para ir. Si no encontraba nada, tendría que seguir buscando entre semana después de trabajar, y lo odio porque estoy cansada y no me apetece probarme la ropa. En fin, fui a una tienda, me probé tropecientos vestidos muy bonitos y que en su mayor parte me quedaban bien y elegí uno absolutamente maravilloso para el que, además, voy a poder usar los complementos que llevé a otra boda. Sólo tuve que invertir una hora de mi tiempo. Raro, raro, raro: normalmente no encuentro nada que me guste y cuando lo hago me queda fatal (para la última boda estuve buscando más de un mes...).

Como había terminado tan pronto, fui a hacer la compra, cosa que no suelo hacer porque los sábados el supermercado está lleno y es un rollo, así que yo empiezo la semana con la nevera vacía. Había un montón de gente, sí; pero increíblemente cuando fui a la caja estaba desierta y no tuve que hacer cola.
Por la noche quedé con unas amigas para ver el fútbol. Yo odio el fútbol, no me gusta nada, nunca lo veo. De hecho en mi casa se ve muy poco, sólo cuando juega el Atlético algún partido importante, porque Novio es colchonero, aunque muy moderado. Pero yo no lo veo. (Y ayer Novio, que es así de raro, decidió irse al monte con los colegas y si eso escuchar el partido por la radio). Así que, por primera vez en mi vida, fui anfitriona en una cena futbolera.