13/9/14

Risotto a mi manera en 7 pasos



Llevo esperando este día desde julio y como tenía que coger fuerzas, he preparado un risotto para comer:
 * Ingredientes: setas deshidratadas, caldo de verduras o de pollo o de carne, arroz redondo o bomba, aceite de oliva, perejil, sal y queso parmesano o granna.
1. Se calienta el aceite de oliva en una sartén y, se añaden las setas hidratadas. Al mismo tiempo se pone a calentar en una cazuela el caldo junto con el agua en que se habían hidratado las setas.
2. Añadir el arroz cuando veamos que las setas están a media cocción aproximadamente (utilizad el método del "ojo de buen cubero"), salar y remover.
3. Agregar caldo suficiente para tapar el arroz. El resto debe permanecer caliente en la cazuela.
4. Remover y remover para que se suelte el almidón del arroz, que es lo que le da ese toque cremoso. Cuando la mayor parte del líquido se halla consumido, echar otro cazo.
5. El proceso de remover y añadir más caldo se repite hasta que el arroz esté hecho.
6. Justo antes de que se consuma todo el caldo espolvorear el queso rallado y el perejil. Corregir de sal si fuese necesario.
7. Dejar reposar unos minutillos y listo.

Y ahora sí, me voy a lío, a ver a estos señores:

10/9/14

Nací para ser rica...

... Porque no me gusta trabajar. Aunque me gusta mi trabajo, y esto en sí mismo no es una incongruencia aunque pueda parecerlo.
El caso es que la "cuesta de septiembre" está siendo muy empinada y difícil de subir; y no sólo por la depresión post-vacacional, que la tengo más que asumida; sino porque trabajo en un manicomio. 
En mi empresa hay un selecto grupo de jefes, jefecillos y jefazos que se pasan el día en interminables reuniones tomando decisiones que vaya usted a saber cuáles son mientras los servicios se autogestionan como pueden. Así que mi despacho (compartido) que es la antesala del despacho de la directora de mi centro, es un no parar de personal que acude en busca de recomendaciones, soluciones, iniciativas, peticiones, quejas, etc.  y que se va por donde vino al no encontrar quien les atienda. Pero no pasa nada, porque semanalmente llega a nuestras bandejas de correo electrónico un mensaje de la jefecilla, reenviado a partir de uno del jefe, a su vez reenviado de otro del jefazo; en el que lo mismo nos felicitan por nuestra labor y nos dan ánimos para seguir adelante, que nos imponen la aplicación de unos programas o actividades sobre otros; eso cuando no nos instan a mantener los termostatos del aire acondicionado/calefacción en unas determinadas temperaturas...
La semana pasada, nuestra querida directora nos anunció primero que iba a presentarse a un puesto de promoción interna (aún cuando llevaba sólo 8 meses en el puesto y después de que una de las quejas más reiteradas del personal fuese que los directores pasan por nuestro servicio en vólido de carreras y que así no hay forma de establecer una línea de trabajo y ella dijese al principio de su reinado del terror que eso se iba a acabar), y un día después dijo que lo había conseguido. Estaba tan contenta que durante dos días no hizo otra cosa que pavonearse y rascar felicitaciones de todo el mundo. Y total para que hoy nos caiga el jarro de agua fría: que no se va, que ha hablado con los jefazos de la gerencia y que se lo ha pensado mejor, que la necesitamos y que tenemos mucho camino por delante.
A pesar de esto, y como decía al principio, me gusta mi trabajo, me gustan la mayoría de las personas con las que trabajo y, especialmente, me gustan las personas para las que trabajo. También me gustan las tareas que tengo que hacer, y me gusta que me autoasigno tareas nuevas que me gustan todavía más. Me gusta esa hora de despacho en la que estoy sola y puedo ponerme música. Me gusta trabajar a 5 minutos de casa y no tener que madrugar. Pero sobre todo, me gusta tener tantos días de vacaciones (dos meses señoras y señores, ¡dos!).

31/8/14

A las puertas de septiembre

A estas alturas del año hay una frase que vuelve una y otra vez a mi cabeza: <<Septiembre llega con su "¡Oh, Dios mío!", con ropa veraniega pa' joderse de frío>>. Aunque parece ser que esta semana tendremos una ola de calor (al menos en Nunca Jamás) para amenizar la vuelta al trabajo... Pero no pasa nada, estoy en "modo positivo - on" gracias a esta última semana de vacaciones en la que no he hecho absolutamente nada, bueno, excepto leer y ver series...

Por fin he terminado de ver Breaking Bad. La cosa ha sido un poco forzada: me podían más las ganas de acabarla que otra cosa, y no he disfrutado como con otras temporadas. He de reconcoer que había algunos capítulos muy buenos, y la trama da unos cuantos giros que, sin dejar de ser plausibles, te mantienen un poco en vilo; además el final me parece correcto. Pero aún así, no ha terminado de engancharme, tal vez había perdido el interés por la historia.

También he leído Orgullo y Prejuicio, finalmente; y ahora entiendo porque hay una legión de fans de Jane Austen y de la historia. Es absolutamente increíble: tanto la trama en sí, perfectamente hilada; como la descripción de la época, de las relaciones familiares y sociales, del sistema de clases. Es increíble como, a pesar de estar escrita en un lenguaje tan denso (y a pesar de que mi edición contenía alguna errata), eso no afecta al ritmo de la historia, ni frena la lectura. En una palabra, sublime. En estos momento me fustigo a mí misma por haber esperado tanto tiempo para leerlo.
Además, una semana después de terminarlo he visto la película, que por azares de la vida la tenía en casa sin saberlo. Lamentablemente no le llega ni a la suela de los zapatos. Aunque puedo pasar por alto algunos cambios que creo derivan del proceso lógico de adaptación, como el escaso papel que juegan los tíos de las Benet; no se aprecian en absoluto todos esos sentimientos que refleja la novela, y mucho menos la vida en la Inglaterra de principios del s. XIX. He visto por ahí que la serie de la BBC la ponen por las nubes, así que va para la lista de pendientes.