29/3/15

Mis videojuegos clásicos favoritos

Esta entrada en rara, rara, raruna. Pero es que recientemente he pasado unos días en el hospital acompañando a mi abuela (nada grave, por suerte; y sólo fueron cinco días) y creo que todo el mundo sabe que en ese lugar el tiempo transcurre infinitamente más lento, así que mientras ella veía sus "jueguitos", porque mi abuela es fan de todos, pero todos, los concursos que hay en la tele; yo me dediqué a los míos.
En principio me había llevado un libro, pero el ambiente tan raro que hay en el hospital no me dejaba concentrarme. Así que recordé que tengo una tarjeta llena de juegos clásicos para la Nintendo DS (la primerísima que salió), la cual no toco desde hace más o menos 5 años.
El primer recuerdo que me invadió cuando empecé a jugar, fue el año en que los Reyes nos trajeron la NES. Creo que tenía 6 o 7 años, y ya sabíamos "quien era quien" porque mi hermano, que tiene 3 años más, nos lo había contado hacía tiempo a mi otro hermano (más pequeño) y a mí. Total, que el 4 o el 5 de enero, mi padre se fue con el susodicho vocazas y compró la videoconsola y un juego de helicópteros horroroso que yo odiaba profundamente. Por suerte, mi hermano tenía (y tiene) muchos amigos que le dejaron muchos juegos que fueron de mi agrado.
Los picapiedra y La familia Adams: típicos juegos de plataformas basados uno en la serie de dibujos animados (mítica, la ponían después de comer los fines de semana) y otro en la homónima película (mítica también). Me acuerdo que la última vez que tuve anginas y falté como una semana al colegio (desde entonces, nunca más, tengo una salud de hierro), me la pasé jugando a estos dos.

La batalla del Olimpo: un juego muy, muy difícil y que era genial porque se basa en la mitología griega (como habréis deducido por su nombre), aunque es una interpretación totalmente libre. Este juego lo descubrimos en el video-club, y lo alquilamos millones de veces, 500 ptas. todo el fin de semana.

Super Mario Bros 3: La joya de la corona de la NES. Lo tenía mi tío y le hemos dedicado una cantidad de horas... Recuerdo algunos viernes noche que mi tío venía a casa, y mi madre nos preparaba pizza casera para los cuatro y nos poníamos a jugar un turno cada  uno (por pantalla o por vida), felicidad absoluta.

Me dejo muchos otros juegos geniales en el tintero, pero estos son los más especiales para mí. Ya otro rato sigo con la frikada y hago más listas con los de SNES o PS1 ;P

25/3/15

Alta fidelidad - Nick Hornby

Rob Fleming es un idiota.
De hecho, Rob Fleming es un idiota inmaduro.
Podría decir  más: Rob Fleming es un idiota inmaduro permanentemente frustrado e insatisfecho por su propia ineptitud.
Pero Rob Fleming tiene momentos de lucidez en que lo reconoce, lo asume; se bebe una cerveza mientras escucha algo de 'soul' y sigue viviendo sin cortarse las venas (aunque sí haciendo cosas realmente estúpidas), sabiendo que seguramente volverá a caer en los mismos errores una y otra vez.
Y, además, por muy idiota que sea, Rob Fleming te cae bien a la fuerza, no puede ser de otra manera con alguien que vive por y para la música, aunque sea hasta extremos que rayan la enajenación mental.


Y dicho esto, poco más se puede añadir, a parte de que el resto de personajes son igual de interesantes; y que la narración es tan ágil y divertida que las hojas van pasando casi sin darte cuenta. Precisamente una de las cosas que más me ha gustado es como está estructurada la historia, y como la cuenta el propio Rob.
No obstante, no sé si debido a que ya han pasado 20 años desde que se publicó, nada más y nada menos, así casi sin darnos cuenta; o al entorno social en que yo me muevo; he sentido cierta desconexión con lo que iba sucediendo. Ha sido una sensación extraña porque, aunque la forma de vida que refleja el libro es de lo más actual, aparecen comentarios, actitudes y comportamientos muy alejados del momento presente... Es difícil de explicar, pero esta disonancia me impide darle el sobresaliente a la novela.

22/3/15

La etapa adulta

Ale, ya está, ya tengo 30.

No voy a decir que estoy en crisis, pero he estado toda la semana dándole vueltas a la cabeza. Por un lado, pensando es esta última década, en todo lo que he vivido (buenos, malos y buenísimos momentos) y en que todas esas experiencias me han llevado hasta donde estoy ahora; especialmente los últimos años en los que fui más consciente de como estaba madurando.
Por otro, en que, aunque estoy en un momento muy bueno a todos los niveles (también con sus más y sus menos, pero así es la vida, ¿no?); ahora mismo no tengo ningún proyecto, ningún gran sueño que alcanzar; y todo se me hace un poco anodino.
En general, casi todo el mundo coincide en que la etapa de los 30 es mejor que la de los 20, porque ya sabes quien eres y lo que quieres, lo cual te permite disfrutar más de la vida, de las cosas grandes y de las pequeñas; sin perderte en inseguridades y trivialidades. Estoy de acuerdo con esto, y de verdad espero que así sea; pero no puedo dejar de sentir cierta nostálgia por esos años un poco locos, en que lo mismo te sientes perdida, que de pronto te encuentras; y en los que se vive todo con tanta intensidad.
Seguramente cada etapa de la vida tenga su magia, pero como estoy pasando a la siguiente y todavía no la he descubierto, dejadme que me ponga nostálgica con la pasada.