15/4/13

La piedra paciente



Sucede a veces que una película se elige por descarte, porque las demás no se merecen el precio de la entrada. Este hecho es ya bastante arriesgado, pero si se selecciona una película en la que prácticamente sólo aparece una actriz, el riesgo se eleva al cubo. Sin embargo, también puede suceder que la fortuna se ponga de lado de una, y que la trama sea tan interesante que al encenderse las luces parezca que no ha pasado el tiempo.
Es cierto que la película es casi toda un monólogo, en el sentido estricto de la palabra, pero viene siempre acompañado de un dialogo mudo que no se queda atrás en intensidad. Muy reveladora.

"The patience stone", Afganistán, Francia, alemani, Reino Unido; 2012.
Director: Atiq Rahimi.
Reparto: Golshifteh Farahani, Hamid Djavadan, Hassina Burgan y Massi Mrowat.
Duración: 102 minutos.

9/4/13

Mi 'encuentro' con Jimmy Liao



Hace unos cuatro años le llevé a Los cuentos de La Luna, un ciclo de Cuentacuentos de un bar de Nunca Jamás, al que él no había ido nunca y al que yo estaba deseando volver. Esa noche contaba historias una pareja de actores que bien podrían ser parte de Los Niños Perdidos.
El primer cuento me estrujó el corazón, me dejó sin aliento: tenía todos los ingredientes que me hacen soñar.
Medio año después, yo estaba husmeando en una librería buscando un nuevo flechazo. Lo vi en la sección infantil, entre cuentos de animales y de “mamás y papás”, se me aceleró el corazón. Ahí estaba ‘esa’ historia.
Desde entones, los libros de Jimmy Liao forman parte de mí porque son como mirarse en un espejo. Las ilustraciones te dejan sin aliento, primero por el uso del color y, después, porque son mucho más complejas de los que parece a simple vista. Los textos son sencillos, directos, sinceros y sensibles. Me fascina especialmente como se trata la soledad y el sentimiento de ‘diferencia’..
Mágico.


Para ver y saber más: http://barbara-fiore.com/

7/4/13

La carbonara



Desde que vivo en esta ciudad, l’Urbe, la llaman; me he dado cuenta que en España no tenemos ni idea de cocina italiana. El españolito de a pie se prepara tan contento unos macarrones recocidos con tomate Orlando y chorizo y se cree merecedor de una estrella Michelin y un restaurante en la Toscana. Está bien soñar de vez en cuando.
Pero lo que realmente me alucina, y que me ha convertido en una ‘fascista’ de la comida, es que en los restaurantes que se hacen llamar ‘italianos’ cambien las recetas de platos con nombre propio como les viene en gana. Este es el caso de la carbonara, esa gran desconocida.
La carbonara no lleva nata, ni crema de leche como he oído decir. ¡La carbonara lleva huevo, y punto! Cuando estoy en España, compruebo antes de ir a un “restaurante italiano” cómo preparan este plato, y si no siguen la receta, no voy. Así que hace mucho que no piso este tipo de locales…
La carbonara es un plato típico del Lazio, más concretamente de Roma, aunque hay quien le atribuye un pasado Napolitano. En general, se prepara con pasta larga, pero también admite bien algunos tipos de pasta corta como los rigatoni (sí, aquí cada receta tiene asociado un plato de pasta, no existe el “todo vale”). La receta incluye, además, “guanciale”, lo que viene siendo papada, aunque se puede sustituir por panceta; y pecorino romano, un tipo de queso que puede cambiarse por parmesano.
La preparación es muy sencilla. Se cuece la pasta el tiempo que indica en el paquete (‘al dente’, por favor), al mismo tiempo de cocina la panceta en una sartén hasta que esté dorada. En un recipiente se baten los huevos con un poco de sal, pimienta negra y el queso rallado al gusto. Una vez hecha la pasta se mezcla con la panceta en la sartén, se devuelve a la olla de cocción y se añade el huevo, se remueve. Todo esto se debe hacer rápidamente, puesto que es el propio calor de la pasta, la panceta y la olla lo que cocina el huevo.
Buon appetito!