17/6/13

Alucina, vecina



Esta semana ha sido de las duras, de las de trabajar 50 horas y correr de un lado para otro. Y en medio, la entrada del verano en todo su esplendor (30º a  la sombra…), lo cual me lleva a retomar mis tres o cuatro duchas diarias para intentar quitarme este calor pegajoso de encima. Pero si esto no era bastante se han juntado dos ‘hechos’ muy similares de esos que me dejan siempre perpleja; no por su extraña coincidencia temporal, sino por su propia naturaleza.

El primero fue a principios de semana. Por casualidad, en plena calle, me encontré con una chica que había conocido cuando llegue a l’Urbe, una alemana muy simpática que estaba haciendo una experiencia de voluntariado por aquel entonces. Al poco tiempo de irse de la ciudad le mande un mail para saber que tal le iba, y nunca contestó. Ese día nos saludamos con sorpresa y poco más, pero lo impactante es que al día siguiente me llamó para tomar algo y hablar. Yo me pregunto: si en su día no quiso mantener el contacto conmigo, ¿qué narices le interesa ahora lo que hago o dejo de hacer? Y lo que me alucina más es que ella tuvo que pedir a un conocido mutuo mi número de teléfono, ¿tantas molestias por alguien que en su día no ‘mereció’ un mail?

El segundo fue a finales de semana, aunque se venía venir desde hace dos. Cuando llegué aquí estuve viviendo con una chica española, pero la verdad es que no nos llegamos a hacer ‘amigas’ como tal porque no congeniábamos; una pena, pero así fue. Cuando ella volvió a España nunca me escribió. La mandé un mail para saludarla después de varios meses, por pura educación más que nada; y no me contestó. Hace un par de semanas me mandó un mensaje para decirme que venía a pasar el verano, al cual yo sí conteste para decirle que me parecía bien, y punto. Pensaba que lo había hecho por educación, pero, ¡sorpresa!, el otro día me llamó para quedar. Vamos a ver, dos años sin interesarse por mí y ahora, que casualmente está en una ciudad que no conoce a nadie, quiere retomar el contacto.

Tal vez sea una malpensada, pero veo ciertos intereses en sus invitaciones; así que no voy a quedar con ninguna de las dos. No creo que tengan intención de ser mis amigas y no me gusta que me usen para pasar el tiempo cuando no hay nada más que hacer.

Sinceramente a mí no se me pasaría por la cabeza hacer algo así. Si alguien me interesa, trato de mantener el contacto; si no, no. Yo sí tengo cosas mejores que hacer, aunque sea sola.

10/6/13

7/6/13

El gran Gatsby



No me gustó Romeo + Julieta, no he visto Australia y odio profundamente Moulin Rouge; así que se puede decir que no soy ninguna fan de Baz Luhrmann; pero me ha encantado El gran Gatsby. Y es que era difícil que no fuese así porque adoro el libro, adoro a Leonardo DiCaprio y adoro los años 20.
Es cierto que es una película excesiva y que el estilo del libro era más comedido, pero creo que es una hipérbole muy bien usada para que los ciudadanos del mundo pasados de vueltas en que nos hemos convertido podamos entrar en la espiral de alcohol, dinero y locura de los años 20. Porque es evidente que las fiestas de la época, por cuanto fuesen “rompedoras” (para la época, se entiende) quedarían a la altura de un vermut torero de hoy en día.
Tal vez lo que menos me haya gustado es la música. Yo quería bien de charlestón y no ha aparecido por ninguna parte. Aunque tengo que reconocer que el tema de Lana del Ray tiene su punto, seguramente por ese toque decadente y melancólico (será lo único que saber hacer esta cantante por lo demás, a mi juicio, bastante vulgar, por aquello de ser un producto comercial de vintage hortera).
Otra cosa que me ha decepcionado es Carey Mulligan; porque si DiCaprio lo borda, ésta no da con la Daisy que yo me había imaginado. En la película se ve una jovencita voluble e influenciable, bastante aburrida de su vida; lo que yo recuerdo es una mujer egoísta, interesada y depresiva.
Yo la recomiendo, pero después de leer el libro, porque si no creo que le falta ‘contexto’.