3/5/13

Sueños surrealistas VOL. 2



A ver quien es el guapo que analiza esto:
 “Me despierto en una habitación grande, toda de madera, en una cómoda cama situada al lado de un gran ventanal. Soy consciente de que vivo de alquiler en una casa grande y vieja, de esas con encanto. Me levanto. Me vuelvo a tumbar y la cama se hunde literalmente. Salgo gritando como una furia del cuarto: << ¿Quién me ha cambiado la cama? >> Sé que alguien me ha dado el cambiazo porque mi cama es fantástica y todos la quieren. Me encuentro de morros con aquel tío con el que compartí mi primer piso de alquiler (hace nada menos que 10 años, un tío al que termine odiando y con el que sólo conviví unos 10 meses). Mientras le grito a 5 centímetros de la cara, porque estoy segura que ha sido él, aparece el actor Jorge García (que lo vi el otro día en un capítulo de Once upon a time, es ese que hacía de Hurley en Lost), e intenta poner paz. Mientras me aleja del ‘ladrón’ de mi cama, me doy cuenta que otra compañera de piso tiene la puerta de su habitación abierta y ha puesto una mesa como esas que hay en los pasillos de los centros comerciales en las que hacen la manicura. Al mismo tiempo aparece otro tío, le grito en pleno ataque que quién es y qué hace en mi casa. Se declara el novio ‘okupa’ de la recién descubierta esteticista. Me vuelvo a girar y veo que otro de mis compañeros de piso ha montado una farmacia en su cuarto, despacha medicamentos con una bata blanca y todo. Poco después me encuentro en la habitación de Hurley, y me doy cuenta de que estoy enamorada de él porque es muy comprensivo con mis ataques de ira. Intento besarle, pero su tripa se interpone entre nosotros”.
 ¿Serán estas las consecuencias tardías del fanatismo que me produjo en su época Hostal Royal Manzanares? ¿Estoy enamorada de Hurley o del gigante Antón (papel en Once upon a time)? ¿Quiero hacerme la manicura y ponerme unas uñacas de esas de silicona de colores y no soy consciente de ello? ¿Habrá algún tipo de medicamento que me impida delirar de esta manera cuando duermo?

1/5/13

Día internacional de los trabajadores



Hoy, en vez de 1 de mayo, bien podría ser 21 de diciembre y celebrarse el sorteo de la lotería de Navidad, porque que te toque es como encontrar trabajo: un milagro.
Hace ya 127 años desde que comenzaron las huelgas por la jornada laboral de 8 horas, y 124 desde en la Segunda Internacional se quiso homenajear a los “Mártires de Chicago”. Por desgracia, ahora nos vemos obligados a vender nuestros derechos como trabajadores a cambio de un empleo, así que ya no tengo claro si es un día para las reivindicaciones laborales como lo fue antaño.

Yo (¿por suerte?) lo celebro trabajando…

Como dato curioso en Estados Unidos no se celebra el Día Internacional de los Trabajadores, precisamente para no ensalzar el anarquismo y el socialismo; y en su lugar existe el ‘Labor Day’ el primer lunes de septiembre para recordar el desfile de los Knights of Labor, que se habían opuesto a la huelga.

30/4/13

Girls



Acabo de terminar de ver la segunda temporada de Girls, esa serie que recibe tantos halagos desmesurados como críticas crueles, pero que no creo que sea merecedora ni de lo uno ni de lo otro.
Dicen que es el fiel reflejo de una generación, pero yo nunca me he sentido identificada con sus personajes o sus historias; en realidad creo que es una hipérbole de un tipo de juventud muy concreto: estadounidenses acomodados provenientes de familias de clase media/alta sectarios de la tecnología en general y de Appel en particular. Y a partir de ahí la serie se adentra en  las consecuencias del egocentrismo desmesurado y del escaso sentido de la realidad de unos personajes que se desenvuelven en la subcultura hipster, que tan de moda está.
Una de las cosas que más me gusta es como se ha dado un giro de 180º a los roles tan estereotipados con los que empezó. Sin embargo, lo que han sufrido los personajes durante toda la serie es una caída libre hacia el infierno consecuencia de sus decisiones y actos que, milagrosamente y sin hacer ningún tipo de mérito, se ha detenido justo cuando estaban tocando fondo en los dos últimos capítulos.
Lo mejor: que es absolutamente surrealista y, en ciertos momentos, original y divertida. Lo peor: giros de guión inexplicables y algún capítulo de relleno de la segunda temporada.
Confío en que la tercera temporada recuperará la magia de la primera, porque de lo contrario esta serie habrá llegado a su final.