9/5/13

Una de miedos



Sucede que soy una miedica. Quien me conoce se sorprende cuando lo digo, porque no transmito esa sensación, pero lo soy: miedica hasta la médula. Me da auténtico terror hacerme daño. Nunca me he hecho nada grave, de hecho creo que puedo contar con los dedos de una mano las veces que me he caído de la bicicleta, por poner un ejemplo. Se podría pensar que soy especialmente habilidosa, pero nada más lejos de la realidad, son tan coordinada como la mayoría de la humanidad, ni más ni menos.
También me da miedo ser una incapaz, por eso cuando tengo que hacer algo por primera vez estoy aterrorizada. Por ejemplo, cuando estaba aprendiendo a conducir. Antes de empezar las clases prácticas fui a probar con mi padre (creo  que como el 90% de la población), estaba tan nerviosa que no di una y desquicié a mi padre (que es un ser absolutamente zen) y me dijo que no volvería conmigo hasta que no tuviese el carnet. El caso es que con el profesor de la autoescuela siempre lo hice bien, dí pocas clases y aprobé a la primera.
Porque además de miedica soy muy cabezona, así que cuando decido hacer algo, lo hago. Mi propia cabezonería me envalentona.

El año pasado por mi cumpleaños una amiga me regaló un bautizo de mar, ella es una apasionada del buceo y quería que yo viese el porqué de su afición. Yo no estaba nada segura de hacerlo, pero no quería decepcionarla, así que embutí mi corazoncito a 100 pulsaciones por minuto en el buzo y me repetí constantemente “puedes hacerlo”. Dicen que una de las cosas que  da más impresión es que tienes que tirarte al agua de espaldas, pero a mí me pareció lo de menos, porque sales a flote inmediatamente.
La primera impresión no fue buena: era incapaz de ‘nadar’ con la botella a la espalda, me sentía realmente incómoda. Así que estuve agarrada a la barca hasta que me tocó descender. Por suerte no tengo problemas con la compensación de la presión de los oídos y bajar fue muy fácil. Pero a los 5 minutos estaba otra vez  arriba porque me había entrado agua en las gafas, tuve miedo y me sentí incapaz de hacer la maniobra para vaciarlas ahí abajo.
Como tengo una amiga tan fantástica me tranquilizó y me propuso bajar otra vez. Yo no quería, pero mi parte cabezona me empujó ha hacerlo. Esta vez el paseo fue muy diferente: vi un montón de pececillos e incluso un pulpo (qué feo era el jodío). Yo iba siempre de la mano de mi amiga y ella me hacía señas todo el tiempo de que iba muy bien, así que me soltó. Cuando llevábamos unos 10 minutos entramos en una zona en la que había corrientes, por lo que moverse era muy difícil. Evidentemente, me entró el pánico. Mi amiga me ayudo a salir de ahí e intento calmarme, pero yo quería volver a salir.
Mientras ascendíamos nos rodeó un banco de sardinas. Es algo mágico, de las cosas más bonitas que he visto. Los rayos de sol reflejan en las escamas y parecen de oro. Sería como si te bailase entorno un grupo de luciérnagas. En ese preciso instante me dí cuenta de que el miedo no podía hacerme perder cosas tan fantásticas.
Evidentemente no he dejado de ser una miedica, pero desde ese día soy un poco más cabezona.


7/5/13

ABC




“Gli ‘A’ sono i vivi. I ‘B’ sono i mezzi-morti. I ‘C’ sono i morti.”
(Los ‘A’ son los vivos. Los ‘B’ son los medio muertos. Los ‘C’ son los muertos).

ABC  es una novela gráfica que habla sobre la madurez, el amor, la culpabilidad, la enfermedad, la muerte y el luto. Ambientada en un pequeño pueblo que bien podría ser cualquiera de los que abundan en la Toscana, y de la mano de una joven confusa; el autor crea un espacio delicado, sensible, doliente y silencioso.
Laura ha abandonado la universidad y trabaja como cartero. Entre sus entregas se encuentran las cartas del Ministerio de Sanidad. Entre las personas que las reciben, los que aún están sanos y los que ya están contagiados.
Los diálogos son bastante breves y directos, pero debajo de esas pocas palabras hay un sinfín de sentimientos y pensamientos. Las ilustraciones y la edición son fantásticas, de esas que puedes mirar durante horas.

ABC, Ausonia, 2012 Coconino Press –Fandango-
(No editada en español, al menos que yo sepa).




6/5/13

El pesto



El pesto es otra de esas cosas muy italianas, aunque tal vez menos conocido que otros platos típicos, pero que reúne las dos características básicas de esta cocina: es delicioso y 100% graso.
El original es el pesto verde genovés, que contiene albahaca fresca, piñones, queso parmesano o grana padano, queso pecorino y aceite de oliva. Es muy fácil de hacer, sólo hay que poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora y triturarlo. Es verdad que es más fácil comprarlo ya hecho, pero raramente los botes del súper tienen piñones y aceite de oliva, más bien ponen cacahuetes y otros aceites vegetales. Esta salsa se añade a la pasta larga, además de a los trofie y los corzetti, que son tipos de pasta corta típica de Liguria. También se pueden hacer gnocchi y lasaña al pesto.
Una variante igualmente deliciosa es el pesto rojo siciliano o ‘pesto alla trapanesse”. Los ingredientes son albahaca, tomates cherry, tomates secos, almendras, queso pecorino y aceite de oliva.
Buon appetito!