10/9/14

Nací para ser rica...

... Porque no me gusta trabajar. Aunque me gusta mi trabajo, y esto en sí mismo no es una incongruencia aunque pueda parecerlo.
El caso es que la "cuesta de septiembre" está siendo muy empinada y difícil de subir; y no sólo por la depresión post-vacacional, que la tengo más que asumida; sino porque trabajo en un manicomio. 
En mi empresa hay un selecto grupo de jefes, jefecillos y jefazos que se pasan el día en interminables reuniones tomando decisiones que vaya usted a saber cuáles son mientras los servicios se autogestionan como pueden. Así que mi despacho (compartido) que es la antesala del despacho de la directora de mi centro, es un no parar de personal que acude en busca de recomendaciones, soluciones, iniciativas, peticiones, quejas, etc.  y que se va por donde vino al no encontrar quien les atienda. Pero no pasa nada, porque semanalmente llega a nuestras bandejas de correo electrónico un mensaje de la jefecilla, reenviado a partir de uno del jefe, a su vez reenviado de otro del jefazo; en el que lo mismo nos felicitan por nuestra labor y nos dan ánimos para seguir adelante, que nos imponen la aplicación de unos programas o actividades sobre otros; eso cuando no nos instan a mantener los termostatos del aire acondicionado/calefacción en unas determinadas temperaturas...
La semana pasada, nuestra querida directora nos anunció primero que iba a presentarse a un puesto de promoción interna (aún cuando llevaba sólo 8 meses en el puesto y después de que una de las quejas más reiteradas del personal fuese que los directores pasan por nuestro servicio en vólido de carreras y que así no hay forma de establecer una línea de trabajo y ella dijese al principio de su reinado del terror que eso se iba a acabar), y un día después dijo que lo había conseguido. Estaba tan contenta que durante dos días no hizo otra cosa que pavonearse y rascar felicitaciones de todo el mundo. Y total para que hoy nos caiga el jarro de agua fría: que no se va, que ha hablado con los jefazos de la gerencia y que se lo ha pensado mejor, que la necesitamos y que tenemos mucho camino por delante.
A pesar de esto, y como decía al principio, me gusta mi trabajo, me gustan la mayoría de las personas con las que trabajo y, especialmente, me gustan las personas para las que trabajo. También me gustan las tareas que tengo que hacer, y me gusta que me autoasigno tareas nuevas que me gustan todavía más. Me gusta esa hora de despacho en la que estoy sola y puedo ponerme música. Me gusta trabajar a 5 minutos de casa y no tener que madrugar. Pero sobre todo, me gusta tener tantos días de vacaciones (dos meses señoras y señores, ¡dos!).

2 comentarios:

  1. En esta vida todo es así. No hay nada bueno del todo... qué se le va a hacer.
    Espero que te vaya muy bien en el trabajo :)

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